Una evaluación reciente de la ONU, en colaboración con el Gobierno venezolano y otras entidades, cifra las pérdidas por los terremotos en US$14.831 millones y en hasta US$21.000 millones las inversiones necesarias para la reconstrucción.
Tres meses después de que dos grandes terremotos seguidos sacudieran Venezuela, la situación en las principales zonas afectadas sigue siendo dramática. Los informes hablan de escasez de agua, problemas en los alojamientos temporales, estancamiento de la actividad económica y una lenta retirada de escombros, como paso previo para la reconstrucción.
«Necesitamos donaciones todavía de alimentos no perecederos, medicinas y filtros y pastillas para potabilizar el agua», afirma Susana Raffalli, que trabaja con Cáritas sobre el terreno en La Guaira, la zona más afectada.
«Y, por supuesto, aunque sabemos que es difícil, necesitamos donaciones monetarias», añade. Y confirma que la ayuda ha disminuido desde las semanas iniciales, citada en una nota del medio alemán DW.
«La respuesta de la Cruz Roja Venezolana está proyectada para 24 meses, con un alcance de 300.000 personas, esa respuesta ha ido evolucionando, y a tres meses ya tenemos más de 6.000 familias atendidas con, por ejemplo, kits de higiene o kits de cocina, para asistir a las personas que lo perdieron todo», apunta Lila Vanorio, coordinadora de Comunicaciones de la Cruz Roja Venezolana..
Ha habido un incremento de los problemas respiratorios debido a la contaminación por los escombros, insiste Raffalli.
«Luego estamos detectando también problemas importantes de salud mental, personas que han quedado con trastornos de ansiedad, personas que fueron amputadas y quedan traumatizadas, y personas que han quedado con duelos, con familias incompletas… o niños en situación de orfandad en las casas hogares», enumera Raffalli desde Cáritas.
Fuente: ALERTA 24.
