Aunque el año pasado terminó enemistado con el presidente Donald Trump al dejar de ser el máximo responsable del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y hasta amenazó con fundar su propio partido político, Elon Musk volverá a trabajar para el gobierno esta vez en el Pentágono donde se desempeñará como una especie de asesor o consejero encargado de analizar qué tipo de armas y tecnología necesitarán las fuerzas armadas al intervenir en futuros conflictos bélicos.
Durante una visita realizada a la base del Cuerpo de Marines de Quantico, en Virginia, Pete Hegseth, secretario de Defensa, emitió un discurso sobre el estado de las fuerzas armadas e informó que el hombre más rico del planeta, así como Palmer Luckey, fundador de Anduril Industries, compañía de tecnología de defensa; y el veterano republicano Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, codirigirán el denominado Proyecto Meridian.
El objetivo de dicha iniciativa consiste en analizar y anticiparse, por años e incluso décadas, a próximas guerras donde se requiera la intervención del ejército estadounidense y a un tipo de armas enfocadas en salir bien librado.
“Estamos aprovechando una ventaja estadounidense única, de la que carecen nuestros adversarios: nuestros innovadores, nuestros líderes senior y nuestros tecnólogos; grandes pensadores y hacedores que pronosticarán la solución creativa para los conflictos del mañana».
«Su trabajo se centrará en descubrir, desarrollar y desplegar las armas y los sistemas que nuestros hijos y nietos necesitarán a lo largo de sus vidas”, indicó Hegseth.
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