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Afirman que un total de 20 recién nacidos murieron en 11 días en la Maternidad del Sur de Valencia

Redacción Batalladeideas
8 Min Read

Familiares reportaron situaciones de insalubridad con piso lleno de sangre, recipientes de basura llenos de residuos biológicos y presencia de gatos y perros en las camillas.

Las intenciones de Saraí Zapata no incluían registrar las muertes de recién nacidos. Sin quererlo, lo realizó. Aproximadamente 20 recuerda los sucesos que tuvieron lugar durante los 11 días que estuvo en el Hospital Materno Infantil Dr. José María Vargas, también conocido como Maternidad del Sur de Valencia. Y lo que ella no esperaba era que su hija Isabella Villamizar también estaría en esa cuenta.

La pequeña nació el 17 de diciembre y murió el 28, tras una serie de anomalías desde que Saraí llegó a la emergencia a las 1:00 de ese martes. Con 34 semanas y cinco días de gestación, experimentó dolores de parto y una rotura prematura de la membrana. A pesar de que llevó un kit de obstetricia proporcionado en la alcaldía de Guacara, le informaron a su marido que eso no bastaba. Le proporcionaron un extenso listado de materiales sin los cuales no le realizarían la cesárea.

A las 10:00 am la familia ya había conseguido todo, incluyendo un equipo de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) más FIO2, porque se esperaba que la bebé naciera con dificultad respiratoria. Les costó 150 dólares.

Después de la cesárea, Saraí apenas pudo ver por segundos a su hija. Mientras estaba en el pasillo destinado para la recuperación en la Maternidad del Sur de Valencia, preguntó varias veces por Isabella al personal de salud que pasaba a su lado, pero nadie le respondía.

Fue a las 2:00 p.m. que, al ser trasladada a hospitalización, una enfermera le dijo que la niña tenía distrés respiratorio y por eso se mantendría en quirófano a la espera de cupo en la Unidad de Cuidados Intermedios. Esta información la repitieron a su esposo, luego de preguntar de forma insistente por la bebé hasta en dirección.

Ausencia de comprensión por parte del personal sanitario del hospital

Aún con el dolor normal de la cesárea, Saraí fue al quirófano a las 11:30 pm para preguntar por Isabella. “Había dos médicos y me dijeron que debía esperar que una enfermera saliera. Estuve ahí parada por 20 minutos y me di cuenta de la falta de humanidad y empatía”.

En ese momento le indicaron que la niña ya estaba en cuidados intermedios. Al llegar a ese servicio, Saraí vio a su hija con una cámara de oxígeno. Pese a que tenía una dificultad respiratoria bien marcada, no le habían puesto el CPAC.

Al día siguiente volvió a la hora de la visita, pero no había doctor o especialista que le informara sobre el estado de salud de la recién nacida. Lo que sí le dieron fue una larga lista de insumos que debía entregar a diario, como de 10 a 12 inyectadoras, guantes estériles, macrogoteros, cuentagotas y llaves de tres pasos.

La crisis bacteriológica en la Maternidad del Sur de Valencia

Sin disponer de más información sobre el estado real de la bebé, observé la cantidad de antibióticos que se le administraban, incluyendo Amicacina, Fluconazol, Meropenem, Vancomicina y Ciprofloxacina, como parte del protocolo que se aplica a todos los neonatos debido a la cantidad de bacterias que se encuentran en el lugar.

En ese mismo día, le sugerieron realizar una serie de pruebas de laboratorio en clínicas privadas que el equipo de la Maternidad del Sur de Valencia sugiere. Los resultados se entregaron el 19 de diciembre por la mañana, a excepción del hemocultivo que llegó a la 1:00 de la tarde. La doctora de guardia informó que la niña presentaba síntomas de séptica.

Saraí recordó cada una de las palabras que escuchó en ese momento: “Esa niña no se pudo contaminar aquí, esa niña se contaminó en tu vientre”, pero lo desestimó al hablar con otras madres que habían recibido la misma información. “Eso es lo que les dicen a todas, ellos quieren tapar el sol con un dedo”.

Pacientes deben esperar una muerte para obtener un respirador mecánico
El 20 de diciembre durante la visita en la Maternidad del Sur, les dijeron a los padres de Isabella que la recién nacida había desmejorado y que el jefe de pediatría había dado la orden de intubar, por lo que fue trasladada a la unidad de Terapia Intensiva Neonatal (UTIN) pero estaba en lista de espera por un respirador mecánico.

“El médico, en pocas palabras, nos dijo que había que esperar que uno de los niños muriera para desocupar uno de los ventiladores”.

Debían implantar un catéter en Isabella para una vía central, lo que implicó que pagaron 70 dólares en materiales y 30 al cirujano por su atención. Además, para que el cardiólogo pudiera valorarla, abonaron 40 dólares por esa consulta interconsultiva. Además, le sugirieron que necesita una inmunoglobulina que cuesta entre 360 y 400 dólares.

Seis bebés se encontraban en UTIN y solo dos permanecían vivos cuando Isabella murió debido a un paro respiratorio en la madrugada del 28 de diciembre, tras haber sufrido sangrados en las vías respiratorias y digestivas. Jamás le colocaron el respirador ya que, al desconectarlo, mantenía la saturación de oxígeno estable.

El abandono y las lágrimas de los parientes

Varias madres desconsoladas y familias llorando vieron Saraí y su esposo en esos 11 días sin saber que pasarían por la misma situación.

Eso ocurrió mientras las heridas de las cesáreas eran curadas en las camillas de emergencia, llenas de sangre y líquido amniótico, y mientras una importante cantidad de perros y gatos se paseaban por la parte externa e interna de la maternidad, incluso, sobre los colchones de las pacientes.

“Hacen sus necesidades en los pasillos y habitaciones, el olor es insoportable”, narró Saraí. Además, la limpieza en la Maternidad del Sur de Valecia es deficiente, hay sangre en los pisos y los envases de basura siempre están rebosados con desechos biológicos.

Además, criticó las circunstancias en los baños de las pacientes como inhumanas. Poseen escasa luz e higiene y las duchas están deterioradas.

A menos de una semana del fallecimiento de su hija, Saraí solicita a las entidades correspondientes que se solucionen todas las anomalías que surgen en la Maternidad del Sur. Allí no solo mueren neonatos, sino también madres después de circunstancias, en su mayoría, prevenibles. “Hay que hacer algo para no sigan falleciendo más en la maternidad de la muerte”.

Con la información de En el Universal.

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