Londres, 19 julio, (batalladeideas.com).- Una investigación clave en este ámbito fue llevada a cabo por Claus Wedekind en 1995. En esta prueba, hombres llevaron camisetas sin utilizar perfumes ni desodorantes por dos noches. Las camisetas fueron posteriormente olfateadas por mujeres, que prefirieron el aroma de aquellos hombres cuyos alelos del MHC (Complejo Mayor de Histocompatibilidad) eran distintos a los suyos.
Este descubrimiento indica que las mujeres prefieren compañeros con genes diferentes para prevenir la endogamia y asegurar una descendencia más sana. No obstante, este patrón se dio la vuelta en mujeres que utilizaban anticonceptivos orales, lo que genera interrogantes sobre cómo estos métodos pueden influir en la elección de pareja.
El amor es una emoción intensamente humana, caracterizada por una atracción que frecuentemente resulta complicada de describir. No obstante, estudios recientes indican que esta atracción podría no ser tan «individual» como pensamos, sino que podría estar determinada por nuestros genes en un esfuerzo por propagarse. Esta teoría se relaciona con la célebre declaración de Richard Dawkins sobre los seres humanos como «transportes» para nuestros genes.
Una investigación clave en este ámbito fue efectuada por Claus Wedekind en 1995. En este experimento, hombres llevaron camisetas sin aplicar perfumes ni desodorantes por dos noches. Las camisetas fueron posteriormente olfateadas por mujeres, que eligieron el aroma de aquellos hombres cuyos alelos del MHC (Complejo Mayor de Histocompatibilidad) eran distintos a los suyos.
Este descubrimiento indica que las mujeres eligen parejas con genes variados para prevenir la endogamia y asegurar una descendencia más sana. No obstante, este patrón se dio la vuelta en mujeres que utilizaban anticonceptivos orales, lo que genera interrogantes sobre cómo estos métodos podrían influir en la elección de pareja.
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