Valencia fue escenario de una manifestación masiva donde miles de personas exigieron la dimisión del presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, a quien acusan de tener una «gestión irresponsable» durante la crisis provocada por la DANA.
La movilización, organizada por grupos sociales, cívicos y sindicatos de izquierda, reunió a al menos 130 mil personas, quienes marcharon en silencio (en honor a las víctimas) bajo el lema «Mazón, dimisión».
De igual manera, miles de individuos se manifestaron en la ciudad valenciana de Alicante y 300 hicieron lo propio en Madrid.
En la ciudad de Valencia, el cartel principal mostraba una imagen de Mazón sentado cabeza abajo y vestido con un chaleco de emergencia.
«El Gobierno valenciano, con el presidente Mazón por delante y como máximo responsable, ha demostrado una grave falta de capacidad y eficiencia para gestionar cualquier tipo de crisis. En este caso, ha tenido una respuesta con más de 12 horas de retraso, lo que, en parte, provocó una mayor desgracia ante esta catástrofe meteorológica. Una previsión ineficaz y una gestión tardía, que ahora vemos replicada en Castelló», citó un comunicado citado por medios locales.
De acuerdo con el Gobierno español, el número de muertes por la DANA llegó a 220 personas. Mientras tanto, 36.721 individuos fueron salvados.
La comunidad ha experimentado jornadas de terror y preocupación por la falta de la atención necesaria ante esta circunstancia, según reporta la prensa local.
Aparte de los suministros médicos, alimentos, artículos de higiene y agua potable, lo que más solicitan las comunidades afectadas es la remoción de escombros y las bombas para extraer el agua de los sótanos, así como la eliminación de los vehículos destruidos de las calles, para poder retomar su vida tras lo sucedido.
En el contexto de la movilización, Carlos Mazón se defendió y argumentó que las severas consecuencias provocadas por la DANA fueron resultado de la imprevisibilidad de los fenómenos meteorológicos.
A su vez, nuevamente atribuyó los retrasos en los avisos a la Confederación Hidrográfica del Júcar.
La vicepresidenta de la Comunidad Valenciana, Susana Camarero, comunicó que el Gobierno regional no tiene intención de despedir a ningún empleado en la institución.
«No es una opción ninguna dimisión», a lo que añadió que los funcionarios están centrados en la «reconstrucción» y en «devolver la normalidad a las personas».
Con la informacion de RedRadioVe.
