En un relato que parece sacado de una película de ciencia ficción, esos robots —SherpaTT, LUVMI-X y Coyote III— exhibieron su habilidad en 2023, en un tubo de lava en Lanzarote, una isla canaria con un paisaje volcánico similar a otros planetas. El experimento, publicado en la revista Science Robotics, fue un hito: por primera vez, un sistema robótico colaborativo consiguió mapear y reconstruir en 3D un tubo volcánico, permitiendo futuras misiones espaciales.
Visualiza un entorno extraterrestre: hendiduras, piedras puntiagudas y, bajo el suelo, una red de pasajes sombríos esculpidos por ríos de lava antiguos. Estos tubos volcánicos, ubicados en la Luna y Marte, podrían ser el refugio ideal para los astronautas del mañana. Sin embargo, ¿cómo podemos determinar si son seguros? Un grupo de investigadores europeos, con la colaboración esencial del Laboratorio de Robótica Espacial de la Universidad de Málaga, ha realizado un avance significativo hacia la solución: un conjunto de tres robots exploradores que colaboran para descubrir los misterios de estas cavidades subterráneas.
En un relato propio de una película de ciencia ficción, estos robots —SherpaTT, LUVMI-X y Coyote III— mostraron su habilidad en 2023, en un tubo de lava en Lanzarote, una isla canaria cuyo entorno volcánico evoca paisajes de otros planetas. El experimento, detallado en la publicación Science Robotics.
Cada robot posee su propia «personalidad» y propósito. SherpaTT, el «hermano mayor», es fuerte y seguro. Es el primero en adentrarse en el tubo, marcando la dirección y garantizando que sus compañeros vuelvan sin contratiempos. LUVMI-X, liviano y rápido, se ocupa de escanear el entorno en tres dimensiones y llevar herramientas fundamentales. Coyote III, el «experto en cuevas», se ha diseñado para desplazarse en terrenos difíciles y explorar el subsuelo utilizando un radar de penetración (GPR), como si contara con visión de rayos X.
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