Mérida, 24 abril, batalladeideas.com.- El café arribó a Venezuela, siendo plantado por misiones españolas establecidas en la cuenca del río Caroní en 1730, proveniente de Brasil, que a su vez lo recibió de Surinam o Cayena. Allí lo acogieron, así como de Martinica y Guadalupe.
Cada 24 de abril, se rinde homenaje a los agricultores que se dedican a cultivar el grano de café, la bebida habitual de los hogares venezolanos, puesto que, más allá de la habilidad de la naturaleza, para generar.
Es la capacidad natural del caficultor autóctono la que logra la productividad requerida para convertir este cultivo en una actividad rentable, autosuficiente y sostenible.
La bebida que ha trascendido por generaciones, tomada por grandes y chicos y a nivel mundial se toma frío o caliente, también de gran provecho para la salud.
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