Buenos Aires, 04 junio, (batalladeideas.com).- Javier Milei afirmó desde el primer día que, para resolver los problemas económicos de Argentina, especialmente su constante inflación, el gobierno necesitaba llevar a cabo un «drástico recorte» en el gasto público.
El presidente libertario, siendo el primer economista al frente de la segunda economía de Sudamérica, ilustró su intención con una herramienta que clarificaba su meta: célebremente hizo campaña portando una motosierra.
Y al tomar el puesto, mantuvo su promesa. El gobierno actual es el primero en la historia de Argentina que ha experimentado superávit fiscal desde el inicio. En otras palabras, a partir de enero de 2024, los ingresos del país superan a los gastos.
La gran mayoría de los economistas admite que la corrección de las cuentas públicas ha sido fundamental para que la inflación, que alcanzó más del 210% anual a finales de 2023, se haya reducido al 47,3% anual, el último dato oficial reportado en mayo.
Y muchos anticipan que la cifra continúe disminuyendo. Para este año, el Fondo Monetario Internacional (FMI), que acaba de otorgar a Argentina otros US$20.000 millones como apoyo al gobierno de Milei, anticipa que la cifra descienda al 35,9%.
Asimismo, anticipa que la nación experimentará el mayor aumento del Producto Interno Bruto (PIB) en América Latina, con un crecimiento del 5,5%, superando más del doble el promedio de la zona (2%).
No obstante, el precio que están soportando los argentinos por esta rectificación económica es inmenso.
Desde trabajadores del sector público que han quedado desempleados (la plantilla estatal se recortó en un 10%, según el gobierno) hasta educadores que ya no pueden impartir clases en universidades estatales por los salarios insuficientes.
Sin perder de vista el crítico estado de numerosas carreteras y otras infraestructuras perjudicadas por la casi total supresión del gasto en obras públicas.
BBC NEWS MUNDO
