Caracas, 5 abril (batalladeideas.com).- A 57 años de su fallecimiento, el legado de Rómulo Gallegos permanece como un pilar esencial de la identidad literaria de Venezuela y América Latina.
Más que ser un escritor, Gallegos se convirtió en el constructor de una narrativa que atrajo la esencia del llano y el conflicto entre la civilización y la barbarie. Su pluma creó obras fundamentales que actualmente son legado del continente:
Doña Bárbara: Su obra maestra y clásico en español, cuya influencia ha cruzado límites por medio de diversas adaptaciones cinematográficas.
Cantaclaro
Canaima
Lamentable Afrodescendiente
El extraño
Su camino fue una continua intersección entre la literatura y el servicio público. Bajo el estandarte de Acción Democrática, llegó a la Presidencia de la República en 1947, en un mandato que, aunque corto, dejó una huella democrática.
Su caída en 1948 fue consecuencia del agitado ambiente político del «trienio adeco» y de su firme posición ante las presiones de las fuerzas armadas. Al rechazar echar a Rómulo Betancourt y reestructurar su gabinete bajo presión de las Fuerzas Armadas, Gallegos enfrentó un golpe de Estado que lo llevó al exilio en México.
La salud de Gallegos se debilitó durante años por una arterioesclerosis que resultó en insuficiencia circulatoria cerebral. A pesar de haber sobrevivido a un infarto al miocardio y una embolia en 1961, su capacidad física llegó al tope en la mañana del 5 de abril de 1969. A las 2:30 a.m., debido a un paro respiratorio, murió bajo la atención del doctor Rafael José Neri, su médico de confianza durante casi veinte años.
La despedida del destacado venezolano fue un evento oficial. Sus restos fueron honrados solemnemente en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional del 6 al 7 de abril, antes de ser llevados al Cementerio General del Sur con honor.
AGENCIAVN/BDI
