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¿A qué huelen las momias egipcias 5.000 años después?

Redacción Batalladeideas
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Madrid, 14 feb (batalladeideas.com).- El transcurso del tiempo no hace desaparecer algunos olores. A pesar de que sean miles de años. Quienes se encargan de abrir las tumbas en los valles de Egipto y posteriormente descubren los cuerpos momificados han sentido los efectos de los olores que emanan de los sarcófagos.

Sin embargo, esos efluvios aún no habían sido analizados para determinar su fragancia, como se realiza con los vinos. Hasta este momento. Unos científicos del University College London (UCL) y el Museo Egipcio de El Cairo han analizado nueve momias utilizando una «nariz electrónica» y a humanos «olfateadores» para investigar el proceso químico de la técnica de embalsamamiento de los egipcios.

Para detectar los olores, los científicos utilizaron un «cromatógrafo de gases acoplado a un espectrómetro de masas para analizar y cuantificar» las «moléculas químicas que flotan en el aire» del Museo Egipcio de El Cairo, donde se encuentran resguardadas. La sustancia que liberan esas moléculas también fue evaluada por «humanos entrenados» para caracterizar la «calidad, intensidad y placer».

«Para los egipcios antiguos, la momificación representaba una significativa costumbre funeraria diseñada para conservar tanto el cuerpo como el alma para la vida después de la muerte», indicó Ali Abdelhalim, director del Museo Egipcio de El Cairo y coautor de la investigación.

Diversas técnicas.

«A través de un minucioso ritual de embalsamamiento del fallecido, empleaban aceites, ceras y bálsamos, en una costumbre que se desarrolló con el tiempo. «La identificación de las diversas técnicas y materiales empleados proporciona datos sobre la época, la localización y el estatus socioeconómico de la persona que estaba siendo momificada», afirma.

El resultado se resume en tres términos: las momias desprenden un aroma a «madera, especias y dulce», de acuerdo con el artículo publicado en el Journal of the American Chemical Society. Esos aromas provienen de los componentes empleados en la momificación, combinados con los productos que los museos utilizaron para preservar las reliquias.

En la combinación fragante se pueden notar varios componentes diversos. Hay una esencia ancestral emitida por el «objeto arqueológico», es decir, la momia, abarcando todo lo que se utilizó para conservar los restos hace milenios. Después se encuentran los conservantes y pesticidas incorporados en la época actual para prevenir su descomposición. Y finalmente aparece la existencia de moho, bacterias y otros microorganismos.

Los aromas agradables, obtenidos de la mezcla de ceras, aceites de coníferas (sobre todo pino, cedro y enebro) y resinas gomosas (mirra e incienso), se vinculaban con los cuerpos de las divinidades. Era la inocencia. Lo opuesto, el mal olor, era putrefacción. Aún hoy, «aproximadamente 5.000 años después, las momias emanan aromas agradables o desagradables», sostiene Matija Strlic, investigador de la UCL y principal autor de este estudio científico.

La meta de la investigación, más allá de la inquietud de aquellos que solo pueden observar estos restos en imágenes o detrás de vitrinas, es salvaguardar su «legado olfativo» y resguardar tanto a los conservadores como a los fallecidos.

Con Informacion de LA VOZ DE GALICIA

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