El Gobierno de Nicaragua, liderado por el presidente Daniel Ortega, ha anunciado que no recibirá al expresidente panameño Ricardo Martinelli mientras persista la incertidumbre sobre una alerta emitida por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol). La vicepresidenta Rosario Murillo comunicó esta decisión el lunes 31 de marzo, calificando la situación como «compleja y contradictoria».
Martinelli, quien se encuentra asilado en la embajada nicaragüense en Panamá desde febrero de 2024 tras ser condenado por corrupción, había solicitado un salvoconducto para viajar a Managua. Sin embargo, la alerta de Interpol, relacionada con acusaciones de blanqueo de capitales, ha generado preocupación en el Gobierno nicaragüense, que considera que esta situación podría ser una «trampa» o «emboscada» contra el exmandatario.
La Cancillería de Nicaragua ha subrayado que no aceptará el traslado de Martinelli hasta que las autoridades panameñas aclaren las circunstancias de la alerta de Interpol. Este caso pone de manifiesto las tensiones diplomáticas entre ambos países y la necesidad de garantizar el respeto al fuero diplomático y a los derechos de los asilados políticos.
Con esta postura, Nicaragua reafirma su compromiso con los principios de soberanía y justicia, mientras se espera una resolución que permita avanzar en este caso sin comprometer la seguridad jurídica ni la estabilidad internacional.
