De acuerdo con la investigadora del organismo, enviar individuos a lugares donde podrían enfrentar situaciones de violencia o persecución, sin familiares ni red de apoyo. En cambio, la representante del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, apoyó las deportaciones. De acuerdo con McLaughlin, había personas “tan amenazantes que incluso sus naciones se negaron a aceptarlos.”
Mary Kapron, investigadora de Amnistía Internacional enfocada en Canadá y Estados Unidos, condenó con severidad las políticas de migración del exmandatario Donald Trump, señalando que la expulsión de migrantes a terceros países constituye una “infracción a los derechos humanos” y refleja una grave “ausencia de transparencia” en el Gobierno estadounidense.
En una charla con CNN, Kapron mencionó los envíos de migrantes a naciones como Sudán del Sur y Eswatini, países con los que los deportados no tienen ningún tipo de conexión.
Kapron también habló sobre la condición de un grupo de migrantes llevados a Panamá, quienes fueron llevados a un campamento en la selva, sin acceso a asistencia legal ni oportunidades de comunicarse con sus familias, lo que constituye, afirmó, una evidente violación de sus derechos esenciales.
La representante del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, justificó las deportaciones, sosteniendo que los migrantes eran originarios de naciones como Yemen, Cuba, Jamaica, Laos y Vietnam. De acuerdo con McLaughlin, ciertos individuos eran “tan peligrosos que sus naciones se negaron a aceptarlos”, y comentó que uno de esos vuelos había llegado a Eswatini.
Uno de los casos más controversiales fue el de los migrantes venezolanos, que fueron los primeros en ser expulsados bajo este sistema. En marzo, Trump utilizó la Ley de Enemigos Extranjeros para explicar el traslado de supuestos integrantes del Tren de Aragua al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una prisión de alta seguridad en El Salvador.
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