Los dirigentes de las empresas tecnológicas, expertos en IA, pensadores y emprendedores, que disponen de información confidencial, comparten en sus intervenciones conceptos que permiten a la gente, al menos, vislumbrar un poco lo que está por llegar.
Deseo invitar a quienes están leyendo estas breves líneas a realizar un ejercicio de prospección.
Consiste en visualizar un futuro que se acerca rápidamente y en el que la IA estará presente en todos los ámbitos, ya sean industriales, de servicios, de salud, de entretenimiento o en las interacciones sociales.
Sin embargo, me gustaría que en esta ocasión, la proyección la realizáramos desde la perspectiva laboral.
Los directores de empresas tecnológicas, investigadores de la IA, pensadores y empresarios, que cuentan con datos exclusivos, expresan en sus intervenciones conceptos que permiten al público, al menos, vislumbrar lo que se avecina.
Cuando Mark Zuckerberg menciona que en 2026 el 50% del código de Meta será predominantemente creado por IAs, no está haciendo promesas vacías. Es una moda.
Ya Satya Nadella, el director ejecutivo de Microsoft, admitió recientemente que entre un 20 y un 30% del código de la compañía ha sido generado por IA.
En mayo reciente, Bill Gates realizaba una evaluación sobre las profesiones que podrían perdurar ante la influencia de la IA, enfocándose en el asunto al sugerir nuevas áreas de estudio para las futuras generaciones: la biología, la programación fundamentada en IA y la energía.
Sam Altman, uno de los nombres más destacados en el sector, CEO de OpenAI (ChatGPT), se aventura a declarar: “Las personas llevarán vidas más satisfactorias”.
Es una afirmación en forma de lema que garantiza que las leyes globales evolucionarán con la misma rapidez y profundidad que la tecnología que está cambiando el mundo.
Con Información de VERSIÓN FINAL.
