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Conoce los riesgos de tomar a la inteligencia artificial como terapeuta o confidente virtual.

Redacción Batalladeideas
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Nueva York, 21 mayo, (batalladeideas.com).- Recientemente, un artículo en infobae abordó la divulgación de los métodos para «combatir la depresión» por el famoso cantante de Coldplay, Chris Martin.

En ese lugar mencionaba una variedad de recetas (sugerencias) que, según sus palabras, le habrían funcionado. Entre ellos mencionaba un “método” que tenía un nombre específico, algo que generalmente otorga una sensación de legitimidad.

Realmente, el ejemplo de Chris Martin ejemplifica algo que ha sido reconocido durante décadas, tal vez siglos, y son las técnicas de “autoayuda”. La expresión autoayuda, a simple vista, sin duda sugiere algo valioso y beneficioso, pero presenta una cara opuesta, que son los autodiagnósticos y, aún más alarmante, los tratamientos que uno mismo se impone.

En relación con estos métodos, solo es necesario observar cualquier plataforma de videos o redes sociales, entre otras, para notar que innumerables personas de diversas procedencias afirman tener fórmulas infalibles y de resultados casi mágicos.

En muchas ocasiones esto se presenta envuelto en una forma de ilusión, ya que al abandonar los caminos convencionales, hay un conocimiento encubierto que el “sistema hegemónico” protege, el cual podría traducirse en progresos asombrosos.

Se seleccionan artículos científicos específicos que parecen respaldar la afirmación que se quiere hacer, lo que conferirá validez al método y se generaliza a partir de lo particular. En otras palabras, es contrario a la metodología y al pensamiento científico que intenta validar a partir de evidencias repetidas y confirmadas a través de métodos que pueden ser replicados.

Los estudios metaanalíticos son precisamente eso, comparar varios estudios sobre un mismo asunto. El género de autoayuda, o la “New Age” en su época, presenta como un aspecto de gran relevancia que la persona asume el control de su bienestar y salud, convirtiéndose así en un agente activo.

EL ARAGUEÑO

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