Caracas, 23 marzo (batalladeideas.com).- La crisis global de fertilizantes originada por el conflicto en el Medio Oriente ha elevado en más del 20 por ciento los precios de urea y amoníaco, fundamentales para la producción agrícola, lo que afectará a Venezuela, advirtió el sector agronómico.
Frente a esta circunstancia, Saúl Elías López, líder de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Alimentos (Sviaa), sugirió proteger la producción local y avanzar “con prontitud” hacia la agricultura 4.0.
“El conflicto armado impactará la producción alimentaria a nivel global y perjudicará seriamente a Venezuela”, advirtió.
López mencionó que la FAO y las entidades agrícolas han advertido que el conflicto con Irán ha incrementado los precios de los fertilizantes entre un 35 y un 40 por ciento, debido a la paralización del comercio en el estrecho de Ormuz.
El presidente de la Sociedad de Ingenieros Agrónomos, Saúl Elías López, sugiere implementar la agricultura 4.0 como respuesta a la crisis global de fertilizantes. Imagen: Con autorización.
Para salvaguardar la producción agrícola del país, el presidente de la Sviaa sugiere “una gestión integral de la fertilidad del suelo en Venezuela respaldada por tecnología y métodos regenerativos”.
“Es el único camino hacia la supervivencia productiva y debemos reaccionar en consecuencia”, enfatizó el ingeniero agrónomo.
De acuerdo con la FAO, si este conflicto continúa, el efecto en la próxima temporada de siembra será grave, afectando tanto los rendimientos como los costos.
“Venezuela presenta una alta vulnerabilidad ante estos impactos externos en la cadena de suministro”, afirmó López, añadiendo que el sector primario venezolano funciona con márgenes de rentabilidad reducidos y la compra de fertilizantes a precios elevados pone en peligro la siembra del próximo ciclo”.
«No podemos manejar los enfrentamientos en Medio Oriente, pero sí podemos gestionar cómo cuidamos nuestras hectáreas.» «La solución a esta falta y aumento de precios mundial se denomina ‘agricultura 4.0′», declaró López.
EL ARAGUEÑO/BDI
