Valledupar-Colombia, 02 marzo (batalladeideas.com).- A la edad de solo 24 años, la chica sufrió un accidente cerebrovascular durante una intensa discusión con un antiguo amigo.
La última acción de Andreína Rojas Arias, de 24 años, en vida fue tener una discusión con un amigo. De acuerdo con fuentes locales, la joven que había trabajado meses antes con el Programa de Alimentación Escolar (PAE) en su ciudad natal Valledupar, falleció durante una intensa discusión.
Los médicos de la capital del Cesar indicaron que Andreína habría padecido un derrame cerebral que ciertos atribuyen al ataque de ira intensa que tuvo poco antes de su muerte.
Aquellos que se enteraron del caso lanzaron una intensa campaña de sensibilización en las redes sociales para impedir que otros, especialmente los jóvenes, se involucren en disputas innecesarias o conviertan sus problemas en el foco principal.
Familiares y amigos de Andreína decidieron rendirle un homenaje en las redes sociales, con el fin de despedirla y contrarrestar los comentarios desfavorables sobre las circunstancias de su fallecimiento.
La ira podría elevar las posibilidades de padecer un derrame cerebral: así lo afirma la ciencia.
Una investigación llevada a cabo en 2021 descubrió que emociones fuertes como la rabia y el malestar emocional, junto con el esfuerzo físico excesivo, pueden aumentar considerablemente el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular hemorrágico.
De acuerdo con lo publicado en el European Heart Journal, los investigadores descubrieron que uno de cada once pacientes que sufrieron un accidente cerebrovascular indicó haber experimentado enojo o malestar emocional minutos antes de que comenzaran los síntomas.
El estudio, que abarcó información de 13.462 pacientes en 32 naciones, se enfocó en reconocer los elementos que provocan los accidentes cerebrovasculares.
Los participantes llenaron cuestionarios específicos durante los tres días siguientes a su hospitalización, brindando información sobre su historial médico y las actividades o emociones que vivieron antes del evento.
Este método permitió a los investigadores vincular de manera directa las emociones fuertes con el riesgo de accidente cerebrovascular.

Un poco más del 9% de los participantes en la encuesta señalaron haber sentido ira o malestar emocional en la hora anterior al inicio de los síntomas del accidente cerebrovascular, mientras que un poco más del 8% mencionó haber experimentado estas emociones el día anterior. Los investigadores determinaron que la probabilidad de tener un accidente cerebrovascular incrementaba en un 30% en la hora siguiente a un episodio de ira o malestar emocional, en comparación con periodos de control.
El profesor Andrew Smyth, codirector de la investigación y especialista en epidemiología clínica en la NUI Galway de Irlanda, destacó en un comunicado que este riesgo era aún más alto en pacientes sin antecedentes de depresión. “Nuestra investigación reveló que la ira o el malestar emocional estaban asociados con un incremento de alrededor del 30% en el riesgo de accidente cerebrovascular en la hora posterior a un episodio.”
Aparte de las emociones intensas, la investigación señaló que el esfuerzo físico extremo puede ser un factor que desencadene accidentes cerebrovasculares hemorrágicos. De acuerdo con los datos obtenidos, los pacientes que realizaron ejercicios de alta intensidad mostraron un incremento del 60% en la probabilidad de experimentar este tipo de accidente cerebrovascular. Este descubrimiento resalta la relevancia de regular el esfuerzo físico, sobre todo en individuos con factores de riesgo previos.
El estudio, publicado en el European Heart Journal, se basó en una muestra amplia y diversa de pacientes provenientes de 32 países, lo que permitió obtener una visión global sobre los factores desencadenantes de los accidentes cerebrovasculares. Los cuestionarios aplicados a los pacientes incluyeron preguntas detalladas sobre su estado emocional, actividades realizadas y antecedentes médicos, lo que permitió a los investigadores identificar patrones claros entre las emociones, el esfuerzo físico y el riesgo de accidente cerebrovascular.
El análisis comparó dos períodos clave: el período de prueba, que abarcaba la hora previa al inicio de los síntomas, y el período de control, que incluía el día anterior al evento. Esta comparación permitió establecer una relación directa entre los episodios de ira o esfuerzo físico intenso y el aumento del riesgo de accidente cerebrovascular.
Con Informacion de INFOBAE
