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El correísmo, obligado a reinventarse en Ecuador.

Redacción Batalladeideas
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Quito, 21 abril, batalladeideas.com.- Tras tres derrotas electorales seguidas, el partido del exmandatario Rafael Correa se encuentra ante una crisis de identidad sin precedentes.

La Revolución Ciudadana ha cambiado y ya no es lo que solía ser. El partido del exmandatario ecuatoriano Rafael Correa (2007 y 2017) acumula tres intentos infructuosos por regresar al poder. Sus postulantes fracasaron en las elecciones presidenciales de 2021 y 2023 y experimentaron una derrota sin precedentes en las realizadas el domingo anterior, por casi 12 puntos, 1,2 millones de votos, frente al conservador Daniel Noboa, quien logró su reelección.

Ante un golpe de tal envergadura, parece haber llegado el momento de la transformación. No únicamente de personajes principales, sino también de conceptos. El correísmo se sostiene ahora, sin el respaldo de los observadores internacionales, en la noción de un fraude electoral que legitime una derrota que comenzó mucho antes que el conteo de votos.

Muchos ecuatorianos rememoran los diez años de Correa como un período de prosperidad y estabilidad. Corrían los tiempos de esplendor de las materias primas y la mayoría de los gobiernos de izquierda lideraban un periodo de gran inversión pública. Ecuador, así como Brasil, Argentina, Venezuela y Bolivia, observaron el aumento de sus infraestructuras y la expansión del acceso a la salud y la educación.

Los opositores a Correa señalaban, a su vez, un desmejoramiento de las instituciones y una tendencia autoritaria. La figura sudamericana empezó a desvanecerse en la segunda parte de la década anterior. En 2017, Correa se exilió en Bélgica y obtuvo asilo cinco años después después de ser condenado por corrupción, una decisión que siempre vio como resultado de una cacería política creada por la derecha.

Correa no puede presentarse a elecciones para cargos públicos, pero dirige a distancia la Revolución Ciudadana, el partido más grande y organizado de Ecuador. A través de las redes sociales, donde cuenta con casi cuatro millones de seguidores.

EL PAIS

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