Funcionarios de Pekín manejan el entusiasmo nacionalista y la cautela diplomática ante las declaraciones de Pakistán sobre aviones chinos que habrían derribado cinco cazas indios. Washington está vigilante.
La semana pasada, cuando los funcionarios pakistaníes informaron a los diplomáticos de Pekín que sus misiles y reactores de origen chino habían destruido varios aviones indios, incluyendo aviones de combate franceses, la reacción fue de un silencioso regocijo.
Tras numerosos años y miles de millones dedicados a su desarrollo, sus armas fueron probadas en combate, y lo lograron.
Cuando la semana pasada se intensificaron los combates transfronterizos, ya estaba en curso una serie de reuniones en Islamabad y Pekín, donde los diplomáticos chinos se dieron prisa en analizar las posibles repercusiones.
Entre sus inquietudes figuraba la posibilidad de que cualquier demostración pública del triunfo de China en el ámbito militar pudiera romper su delicada distensión con India, precisamente en un momento en que Pekín busca posicionarse como una fuerza estabilizadora en Asia, en contraste con la inestabilidad de Washington.
Con Informacion de INFOBAE.
