En el corazón de México, lejos de la atención centrada en las ruinas mayas del sur, hay un sitio arqueológico envuelto en enigma. A pesar de tener murallas, pirámides y plazas ceremoniales, son grandes huecos carbonizados los que han confundido a los investigadores durante siglos.
Muros de hasta seis metros de altura, una de las canchas de pelota más extensas de México y una pirámide ceremonial de 12 metros forman el conjunto. No obstante, lo que realmente atrae a los arqueólogos no es evidente a simple vista: son los enigmáticos cráteres de fuego repartidos por el lugar. La investigación en curso es apenas el inicio. Aún existen muchos hoyos que no han sido excavados ni estudiados, y los arqueólogos tienen la intención de ampliar sus investigaciones en busca de indicios que puedan aclarar de manera definitiva la función de estos antiguos fuegos.
A la vez, este lugar sigue siendo uno de los más grandes enigmas arqueológicos de México. Un lugar que, a diferencia de otros más conocidos, todavía no ha revelado todos sus misterios. Quizás bajo sus piedras y cenizas se encuentre una historia aún más vieja que la de los propios mexicas. Y si el fuego representó su voz, los arqueólogos están, gradualmente, entendiendo lo que aún puede transmitir.
Con Informacion de GIZMODO.
