El enfrentamiento entre Trump y Petro incrementa la tensión en un sector afectado por los precios, el clima y la logística.
Entre las decenas de miles de palabras que forman el vocabulario inglés, hay una que Donald Trump aprecia mucho y a la que ha expresado su cariño en varias entrevistas: tariff (arancel).
Este fin de semana, se le recordó al presidente colombiano de manera bastante concreta, amenazándolo con establecer tasas del 25% (o hasta 50%) si no se sometía a la agresiva política migratoria que se promueve desde la Casa Blanca.
Todo sugiere que solo será eso, una amenaza, pero ayuda a avivar un mercado que ha estado enfrentando intensas turbulencias durante meses: el del café.
Si 2025 ya se perfilaba difícil para los aficionados a los cafés matutinos, su situación se ha vuelto aún más complicada.
¿Qué ocurrió? Que Trump ha mostrado que, de hecho, tiene una preferencia particular por la palabra «arancel».
En las semanas recientes, ha comunicado de manera más o menos evidente que impondrá impuestos a las importaciones de China, México, Canadá, Europa, Dinamarca e incluso España, aunque no está completamente claro si esto último se mencionó intencionadamente o fue un ‘desliz’ geográfico. Curiosamente, otro país ha estado a un paso de experimentar la ira arancelaria del republicano: Colombia.
Con Informacion de XATAKA MAGNET
