Hasta el momento, las autoridades han informado que los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional y una facción disidente de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia han dejado al menos 80 personas muertas y 4.500 desplazados en una región del noreste del país andino.
La ola de violencia se produce después de infructuosos intentos del gobierno por sostener diálogos de paz con la guerrilla del ELN.
Un informe proporcionado por el gobernador del Norte de Santander, William Villamizar, reportó el número de muertos y de heridos (20) que se ha registrado hasta el momento debido a la violencia en esa región.
Anteriormente, la Defensoría del Pueblo en Colombia reportó 60 muertes, incluyendo al líder comunitario Carmelo Guerrero y a siete individuos que intentaban firmar un acuerdo de paz.
La comunidad civil sigue restringida en por lo menos cinco localidades, indicó la entidad en su informe, y destacó que numerosos firmantes de paz, líderes comunitarios y sus familiares, incluidos niños y niñas, “corren un riesgo particular de ser secuestrados o asesinados” debido a acusaciones del ELN.
A pesar de que se llevan a cabo operativos para salvarlos, muchos escapan y se ocultan en las montañas,
Con Informacion de THE ASSOCIATED PRESS
