La isla de Margarita, uno de los principales destinos turísticos de la nación, sufre constantes interrupciones de electricidad y fallos en otros servicios. Su infraestructura turística está en claro declive, sin embargo, su población lucha y persigue caminos de recuperación.
De las cinco estrellas que representan su prestigio, una se desprendió: un hotel desocupado con paredes deterioradas se destaca en el núcleo comercial de la isla de Margarita, denominada «la perla del Caribe», el principal destino turístico de Venezuela.
Años de crisis financiera, desapariciones y la pandemia de coronavirus desmantelaron el esplendor que exhibía al alojar a visitantes atraídos por playas paradisíacas y artículos de lujo exentos de impuestos.
Hace poco, experimentó un grave racionamiento eléctrico durante dos semanas después de una explosión en una planta de gas que proporciona energía a las termoeléctricas de esta isla de 500.000 residentes.
Previo al estallido, que el gobierno atribuyó a un acto de sabotaje, las interrupciones eléctricas que han penalizado a la isla durante años eran menos habituales, de acuerdo con Juan Caimán, un comerciante que rechaza abandonar el país, tal como más de 7 millones de venezolanos, de acuerdo con Naciones Unidas.
«No me quedo atrás, yo trabajo», afirma Caimán, que, próximo al fantasmagórico hotel, comercializa sofisticadas camas hechas por él mismo.
Con Informacion de BANCA Y NEGOCIOS
