Batalladeideas.com, 06 abril.- En años recientes, varios estudios han centrado su atención en cómo ciertos hábitos diarios pueden afectar de forma directa la salud. Entre estos, las costumbres que se llevan a cabo después de las comidas han suscitado especial interés en la comunidad científica.
Estudios recientes examinaron el efecto de acciones sencillas, como caminar o consumir ciertos líquidos, en funciones esenciales del cuerpo. La información existente facilita delinear un cuadro más claro respecto a qué prácticas son favorables y cuáles es mejor modificar o eludir.
Las ventajas de pasear tras las comidas
Pasear después de comer puede influir de manera notable en el metabolismo, al aumentar la sensibilidad a la insulina y disminuir los picos de glucosa en la sangre. De acuerdo con un artículo de la revista Eating Well, se señala esta práctica como una forma accesible de prevenir y manejar enfermedades como la diabetes tipo 2.
Un estudio de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), divulgado en Diabetologia, respalda el hecho de que una caminata después de comer puede lograr mejoras significativas en la salud metabólica: esto puede disminuir los niveles de azúcar en sangre hasta un 12%.
Además de regular la glucosa, caminar después de comer ayuda a perder peso. Una investigación presentada en el International Journal of General Medicine señaló que realizar esta actividad tras las comidas es más efectivo para perder peso que esperar una hora.
El aparato digestivo igualmente obtiene ventajas. Un paseo corto tras la comida beneficia el paso de los alimentos por el sistema digestivo. Disminuir síntomas como inflamación, Flatulencias, eructos y cólicos, según una investigación publicada en Gastroenterology and Hepatology from Bed to Bench.
EL ARAGÜEÑO
