Caracas, 9 mayo (batalladeideas.com).- Solo el agua tendría un mayor nivel de importancia y, en el caso de Venezuela, aún más, ya que el 90% de la energía generada y consumida proviene de la hidroelectricidad; además, no hay ningún otro recurso que tenga mayor relevancia ni que requiera tanta atención como la electricidad.
Sin su presencia, no hay agua para las comunidades, no hay comercio, no hay producción, no hay salud, no hay educación, no hay cultura, no hay deporte, no hay provisión de combustible, no hay modo de vivir y hasta que el Gobierno no reconozca esto y actúe de manera adecuada, los procesos en Venezuela se volverán más prolongados y desastrosos cada día.
Banca y Negocios presenta este reportaje especial, en el que buscamos ofrecer un análisis relevante sobre la urgencia de establecer prioridades en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Es evidente que se requieren reformas significativas en la Ley Orgánica del Servicio Eléctrico; sin embargo, también es esencial implementar un plan de emergencia que responda a la urgente necesidad de inversión en un sistema que ha sufrido años de desactualización y falta de inversión, lo que demandará años para restaurarlo a su nivel anterior.
El fortalecimiento de la confianza en que la recuperación de la economía venezolana avanza positivamente tiene un indicador crucial: que las luces permanezcan encendidas. La electricidad es fundamental en los esfuerzos iniciales, ya que su degradación ha alcanzado tal nivel que no abordarlo podría ser un gran obstáculo para lo que queda por hacer.
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