El nuevo impuesto de Donald Trump a Brasil, establecido en un 50% sobre exportaciones esenciales, fue visto por el gobierno brasileño como lo que realmente es: una provocación sin justificación y una agresión económica unilateral. El mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, rápidamente respondió y ya está considerando una reacción que afecta un tema delicado para Washington: la propiedad intelectual de firmas estadounidenses.
La medida arancelaria, que comenzará a aplicarse el 1 de agosto, fue proclamada directamente por Donald Trump, usando su característico estilo de confrontación y extorsión económica. Lula describió la acción como “inadmisible” y señaló que, si no se revierte, Brasil reaccionará con contundencia.
Una de las alternativas más sofisticadas en el gabinete brasileño es la implementación de licencias obligatorias para productos estadounidenses, en particular medicamentos. Esto permitiría a laboratorios locales producir versiones genéricas sin abonar regalías a los propietarios de las patentes.
“Teóricamente, el gobierno tiene la capacidad de implementar esta clase de acción sobre medicamentos de EE. UU., en respuesta a Trump”, comentó el abogado Fábio Pereira. Es una herramienta jurídica, prevista en tratados internacionales, pero poco aplicada como medida defensiva comercial.
Lula contesta a Trump desde una perspectiva racional: en lugar de responder con tarifas que impactarían directamente en los precios internos, opta por una alternativa estratégica, centrada en el área que Estados Unidos más resguarda: su innovación y propiedad intelectual.
De acuerdo con la OMPI, Estados Unidos ocupó el segundo lugar en solicitudes de patentes en 2024. Golpear ese flanco impacta de lleno el núcleo de su esquema económico. Brasil, por otro lado, conseguiría eludir efectos inmediatos inflacionarios en alimentos o medicamentos, al tiempo que sostiene la presión contra una medida que evidentemente intenta sofocar las exportaciones brasileñas.
Con Informacion de NOTICIA AL MINUTO.
