Aunque para muchos un baño con agua muy caliente es sinónimo de relajación, especialistas en dermatología y salud cardiovascular advierten que el uso de temperaturas excesivas (superiores a los 39°C) puede acarrear consecuencias negativas para el organismo.
El impacto en la piel y el cabello
El daño más inmediato ocurre en la barrera cutánea. El agua caliente elimina los aceites naturales (lípidos) que mantienen la piel hidratada. Según expertos, esto puede provocar:
- Dermatitis y sequedad extrema: La pérdida de humedad causa picazón, descamación y enrojecimiento.
- Aparición de eccemas: Aquellos con piel sensible pueden sufrir brotes inflamatorios.
- Debilitamiento capilar: El agua a alta temperatura abre excesivamente la cutícula del cabello, dejándolo quebradizo y provocando una sobreproducción de grasa como mecanismo de defensa.
Riesgos cardiovasculares y presión arterial
El choque térmico no solo afecta el exterior del cuerpo. La exposición prolongada al calor intenso provoca una vasodilatación periférica, lo que puede derivar en:
- Hipotensión súbita: Una caída repentina de la presión arterial que puede causar mareos o desmayos dentro de la ducha (síncope por calor).
- Aumento del ritmo cardíaco: El corazón debe trabajar más para bombear sangre hacia la piel para disipar el calor.
Consejos para un baño seguro
- Finalizar con agua fría: Ayuda a cerrar los poros y mejora la circulación sanguínea.
- Hidratación inmediata: Aplicar crema humectante con la piel aún ligeramente húmeda para sellar la hidratación.
- Evitar cambios bruscos: No exponerse a corrientes de aire frío inmediatamente después de salir del agua caliente.
Con Informacion de AGENCIA VN.
