Cabimas, 31 diciembre, (batalladeideas.com).- La comunidad de Cabimas expresa su tristeza por la muerte de Antonio Anciani, apodado “El Iluminado”, un individuo querido que, durante muchos años, participó en la procesión del Jesús Nazareno como símbolo de fe, entrega y dedicación.
Cada Semana Santa, Anciani se le veía caminando por las calles con una cruz de madera en sus hombros, un gesto que adoptaba como símbolo de gratitud hacia Dios y de súplica continua por su nación. “Ruego por mi nación, por la armonía, por todos; es como una tarea que me he asignado cada año”, comentó en una de sus intervenciones públicas, frases que hoy adquieren un gran significado.
“El Iluminado” fue uno de esos personajes que nacen y perduran en la memoria colectiva gracias a las tradiciones populares de Cabimas. Habitaba en el sector 26 de julio y contó en diversas ocasiones que ha estado presente en esta procesión desde hace muchos años, no solo en Cabimas, sino también en localidades como San Felipe y Barquisimeto, como un acto de fe y compromiso espiritual.
Anciani mencionaba que, con cada calle atravesada, la cruz se volvía más pesada, un peso que le hacía recordar el padecimiento de Jesucristo por la humanidad. Hoy, su ausencia crea un hueco en la Semana Santa cabimense, pero su ejemplo de fe y dedicación permanecerá como parte del legado espiritual del municipio.
PRIMERA EDICION COL/BDI
