La élite republicana difunde abiertamente campañas de odio hacia los migrantes, pero nunca habían sido tan evidentes como en la segunda jornada de las protestas masivas conocidas como No Kings Day, cuando el presidente de Estados Unidos se describió a sí mismo como un monarca.
“El aumento de la violencia hacia latinos e inmigrantes proviene de que los agresores encuentran su inspiración, su respaldo y su impunidad en las esferas más altas del gobierno de Estados Unidos”, sostiene el Centro Robert F. Kennedy de Derechos Humanos, en colaboración con Latino Justice.
Esto no solo se opone a los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) que existían en la administración federal, sino que busca obligar a cualquier entidad pública o institución educativa que los mantenga a deshacerse de ellos, bajo la amenaza de sufrir severos recortes en su financiación pública. Es solo un componente de una serie de acciones del gobierno que se cree que promueven el aumento de la violencia hacia los latinos y otras minorías étnicas.
Asimismo, la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) comunicó que pone fin a su cooperación de años con el Centro Legal para la Pobreza del Sur (SPLC) y la Liga Antidifamación (ADL), ambas organizaciones que monitorean el supremacismo blanco y los prejuicios raciales y religiosos.
Todo esto, en medio de un escándalo causado por la difusión de dos mil 900 páginas de conversaciones internas de líderes de las juventudes trumpistas en las que describen a los negros como simios; sugieren encerrar a sus rivales políticos en cámaras de gas, violarlos y llevarlos al suicidio; alaban a jóvenes del Partido Republicano que respaldan la esclavitud y manifiestan su admiración por Adolfo Hitler.
Con Informacion de NOTITARDE.
