El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha delineado diversos escenarios en los cuales los inconvenientes en los «no-bancos» podrían provocar que numerosas instituciones financieras pierdan una parte significativa de su capital.
El ámbito financiero se está transformando a una velocidad vertiginosa. Detrás de los bancos convencionales que todos conocemos, ha surgido un sistema alternativo, una especie de «banca en las sombras» que ya gestiona la mitad de los activos financieros del mundo.
El sistema es dominado.
Estas organizaciones son los denominados Intermediarios Financieros No Bancarios (IFNB) o simplemente «no-bancos». Nos referimos a influyentes fondos de cobertura, empresas de capital privado y amplias plataformas de inversión que funcionan como bancos, aunque carecen de sus rigurosas normativas.
Su expansión fue mayormente alentada por la búsqueda de ingresos más altos en un contexto de tasas de interés reducidas. Al contar con menor supervisión, pueden adoptar riesgos más elevados, lo que capta inversión.
El inconveniente radica en que, aunque son eficaces, su crecimiento está generando un nuevo tipo de amenaza para la estabilidad financiera mundial, como ha señalado recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su blog.
Un vínculo riesgoso con la banca
La preocupación principal es la conexión entre redes. Las entidades no bancarias no operan de manera independiente; requieren de los bancos tradicionales para acceder a amplias líneas de crédito y financiamiento.
Esta conexión es un foco de contagio. Si un «no-banco» enfrenta dificultades —por ejemplo, si una inversión fracasa— puede verse forzado a utilizar sus préstamos bancarios o a liquidar activos rápidamente para obtener efectivo.
Un impacto en este ámbito se extiende rápidamente a la banca convencional. El FMI ha desarrollado escenarios en los que las dificultades en los «no-bancos» podrían provocar que muchos bancos pierdan una parte considerable de su capital, sobre todo en Europa.
Con Información de BANCA Y NEGOCIOS.
