Tegucigalpa, 23 agosto, (batalladeideas.com).- Las aspiraciones de un joven hondureño parecían haberse desvanecido al ser deportado de Estados Unidos, meses atrás, después de haber residido allí gran parte de su vida. No obstante, en lugar de darse por vencido, halló en el fútbol una nueva chance para resurgir y forjarse un camino en su país de origen.
Hoy, su relato motiva a numerosos individuos: de lidiar con un proceso de deportación, a comenzar su carrera como jugador profesional, evidenciando que la dedicación y la pasión pueden ser el impulso para avanzar.
El estreno de Emerson Colindres en el fútbol de Honduras.
Según datos obtenidos por Univision, Emerson Colindres, de 19 años, ha debutado recientemente en el club AFFI Academia, de la segunda categoría del fútbol hondureño. En su debut, aunque el equipo perdió, el delantero generó buenas impresiones y exhibió un estilo de juego caracterizado por la dedicación y la potencia de quien aspira a alcanzar un sueño.
En una entrevista con el mismo medio, Emilio Umanzor, entrenador de AFFI Academia, destacó que Emerson tiene un gran potencial y que es “mejor aún en lo personal”, lo que lo llevó a contratarlo hace pocos días.
El jugador de fútbol, que residió en Ohio desde los ocho años, afirmó que este comienzo en su trayectoria profesional es solo el inicio de una ambición mayor, que es establecerse como un referente en el fútbol local y, con dedicación, buscar una oportunidad en el extranjero: “Pude venir a llorar. «Pero no, llegué para laborar, para perseguir mi sueño».
La expulsión que transformó su vida
En mayo pasado, la historia de Colindres cambió cuando fue interceptado por agentes del ICE mientras se presentaba a una cita en las oficinas de inmigración en Cincinnati. Emerson arribó a Estados Unidos 11 años atrás, cuando solo contaba con ocho años.
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