Carrie Underwood quizás no sea Beyoncé o Garth Brooks en el ecosistema de superestrellas de celebridades.
Sin embargo, la participación de la cantante en la investidura del presidente electo Donald Trump es, no obstante, una señal de los tiempos cambiantes, donde los artistas convencionales, desde Nelly hasta The Village People, se asocian más públicamente y con más entusiasmo con la nueva administración.
Hace ocho años, Trump supuestamente tuvo dificultades para enlistar estrellas para ser parte de la toma de posesión y los diversos bailes glamorosos que siguieron.
Las marchas de protesta concurrentes en la nación contaron con más artistas famosos que la toma de posesión, lo que contrastó fuertemente con alguien como Barack Obama, cuya segunda ceremonia inaugural tuvo actuaciones de Beyoncé, James Taylor y Kelly Clarkson y una serie de espectadores estelares.
Siempre hubo algunos famosos partidarios de Trump, como Kid Rock, Hulk Hogan, Jon Voight, Rosanne Barr, Mike Tyson, Sylvester Stallone y Dennis Rodman, por nombrar algunos.
Pero la victoria de Trump esta vez fue decisiva y, aunque Hollywood puede siempre inclinarse en gran medida hacia el liberalismo, la lista de nombres que participan en los eventos de la inauguración ha mejorado.
Con Informacion de THE ASSOCIATED PRESS
