Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, examinó las partículas del asteroide Ryugu y descubrió señales de un campo magnético desaparecido en los confines del sistema solar, durante su proceso de formación. Los ejemplares del cuerpo celeste fueron recolectados por la misión Hayabusa 2 de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA), y se distingue por haberse originado en los alrededores del Sol, manteniéndose sin alteraciones desde la formación de los planetas. La investigación fue publicada en AGU Advances.
En las muestras, hallaron indicios de un tenue campo magnético que pudo afectar la creación de Ryugu, otros asteroides similares y hasta los planetas gigantes como Júpiter. Los campos magnéticos son esenciales en la creación de cualquier sistema estelar. De acuerdo con las teorías que cuentan con más respaldo científico sobre este tema, los campos facilitan el movimiento de la materia y su acumulación en el centro de una nube molecular para dar inicio a una estrella, y un proceso parecido fomenta la formación de planetas.
Mercurio, Venus, nuestro planeta Tierra y Marte se originaron por la dinámica de esos campos de gas nebuloso que capturaron el polvo disperso. En cuanto a los planetas exteriores y asteroides, es probable que el mismo proceso haya ocurrido, aunque la comunidad científica no cuenta con suficientes pruebas que respalden esta teoría. El antiguo campo magnético periférico, por su parte, probablemente era muy débil y persistió lo suficiente para quedar impregnado en los primeros objetos rocosos.
¿Cómo se originó el campo magnético primitivo?
Mientras el Sol se estaba formando, hubo burbujas iniciales de flujo magnético que dieron forma a las nubes de polvo. Los astrónomos intentan aclarar esos campos de nebulosas utilizando toda la información que hay en la actualidad. El campo nebular que se encontró en Ryugu probablemente se creó por la interacción del gas ionizado que rotaba alrededor.
Con Informacion de VTV.GOB.VE
