Washington, 18 marzo (batalladeideas.com).- Su esposa, Shannon, criptóloga de la Marina, falleció en 2019 en un atentado suicida en Manbij, en el norte de Siria.
Joe Kent, exboina verde y hasta ahora encargado del Centro Nacional de Contraterrorismo en Estados Unidos, ha pasado de ser uno de los símbolos más destacados del trumpismo a transformarse en una de sus fracturas más evidentes tras presentar una dimisión sorprendente en medio del conflicto con Irán.
En su carta, no aborda tanto la estrategia militar específica como el propio fundamento del enfrentamiento: rechaza que hubiera una amenaza inminente por parte de Irán y critica una “campaña de desinformación” fomentada por altos oficiales israelíes y amplificada por medios estadounidenses que, según él, ha llevado a Washington a una guerra que traiciona la promesa central de Trump de evitar nuevas intervenciones en el Medio Oriente.
El presidente ha reaccionado intentando disminuir el efecto político del asunto, tildando a Kent de “pobre en seguridad” y mostrando abiertamente su alegría por su salida del equipo, aunque su partida se ve como un indicio de una ruptura mucho más significativa en el núcleo del proyecto trumpista.
El momento decisivo de Kent también es personal: su esposa, Shannon, criptóloga de la Marina, falleció en 2019 en un ataque suicida en Manbij, al norte de Siria, mientras estaba en una misión que él actualmente describe como “una guerra provocada por Israel”.
A partir de esa pérdida, su discurso ha evolucionado de la lealtad al trumpismo a una crítica abierta del enfoque que, según él, está conduciendo a Estados Unidos a repetir el patrón de Irak: una narrativa de amenaza inminente, impulsada por el lobby israelí, que lleva al país a un conflicto que no se alinea con sus intereses nacionales y que costará vidas de una nueva generación de soldados.
GLOBOVISION/BDI
