La falta de información en un cuerpo complica la pesquisa, por lo que se recurre a otros recursos.
Uno de los mitos más famosos en la investigación policial, difundido a través de la televisión y el cine, es la idea de que «sin cadáver no hay crimen», una creencia que también se aplica a los casos de personas sin identificar.
Si la identidad de la víctima no se determina, la resolución de los casos se vuelve complicada porque faltan pistas sobre sus relaciones y su conexión con el lugar del crimen.
¿Qué pasa cuando las autoridades policiales no pueden identificar a las víctimas, desconociendo tanto su identidad como las circunstancias del hecho, sin testigos o registros?
¿Quién ha sido la víctima?
El propósito de toda investigación penal es lograr justicia. Para lograrlo, es esencial conocer a quién se le hace justicia y se utilizan ciertas herramientas científicas que facilitan la identificación de las víctimas.
Con Informacion de EL UNIVERSAL
