Administrar proactivamente las cargas de trabajo, proporcionar sistemas de apoyo y promover un ambiente que reconozca y maneje adecuadamente la carga emocional asociada a los cuidados. Si estás examinando esto, es muy probable que seas un ejecutivo o ejecutiva en una empresa y tu dedicación sea generar un efecto positivo.
Más que simplemente seguir la normativa o agradar a los inversores, lo que realmente quieres es hacer las cosas correctamente. Como expresó en alguna ocasión el reconocido empresario Clayton Christensen: «La administración es la profesión más noble si se lleva a cabo correctamente». Numerosos individuos deseamos unirnos a esa filosofía.
Pero, ¿y si la clave para lograr un impacto positivo se encontrara en aquello que no deberías hacer? Los emprendedores sociales y los ecosistemas que los apoyan tienen tanto una vasta experiencia en generar cambios positivos… como en fallar. En nuestro reciente libro, Promesas, Desafíos y Potencial del Emprendimiento Social: Cambio Positivo Desencadenado, Sheila Cannon y yo conversamos con emprendedores sociales y revelamos lecciones fundamentales.
El gasto oculto de la atención: la administración de equipos entusiastas
«El emprendimiento social puede ser una experiencia en solitario.»
Para cualquier líder, dirigir un grupo entusiasta y dedicado a metas que reflejen sus creencias puede parecer una fantasía cumplida. Sin embargo, ¿lo es? La realidad es que los líderes prosociales no siempre manejan adecuadamente a las personas.
Frecuentemente se encuentran ante altos niveles de estrés y cansancio relacionados con su fuerte dedicación a su propósito. Además, sus equipos podrían experimentar el denominado «cansancio ciudadano», un tipo de fatiga particular de quienes están en el ámbito del trabajo social.
Con Informacion de EL ESPECTADOR
