Maracaibo, 02 junio, (batalladeideas.com).- La juventud de hoy, particularmente en nuestra Venezuela vibrante y resiliente, ha crecido en un paisaje donde las pantallas son omnipresentes. ¿Te preguntarás cómo se come eso? Permíteme explicarlo. Desde el nacimiento, nuestros niños tienen un acceso casi universal a estos dispositivos.
Es innegable que la tecnología y los medios de comunicación han llegado para quedarse, prometiendo un rol cada vez más central en nuestras vidas, incluso en la de los más pequeños. Por ello, se vuelve crucial entender el profundo impacto de esta realidad digital en su desarrollo integral.
El uso temprano de pantallas genera una controversia significativa, que en nuestro contexto venezolano adquiere matices particulares. Por un lado, reconocemos sus beneficios: facilitan la comunicación global, acortando distancias con familiares y amigos en la diáspora, y abren un mundo de acceso a la información, preparando a nuestra juventud para un futuro digital en un mundo globalizado. Sin embargo, no podemos ignorar la otra cara de la moneda.
El uso excesivo puede conducir al aislamiento social y a la generación de dependencia. Estos son aspectos directamente vinculados con la adquisición y el desarrollo del lenguaje, fundamentales para la expresión de ideas y la construcción de ciudadanía.
Numerosos estudios, y la experiencia que vemos en nuestras comunidades, alertan sobre la correlación entre una exposición excesiva a pantallas en edades tempranas y retrasos significativos en el neurodesarrollo, afectando especialmente la parte sensorial, la impulsividad, la concentración y, de manera muy notoria, el lenguaje. Estas funciones aún no han alcanzado su madurez, y la sobreexposición influye negativamente en su formación.
En este sentido, las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría son un llamado a la conciencia que en Venezuela debemos abrazar: aconsejan evitar la exposición de menores de 2 años a estos dispositivos. Subrayan, con sabiduría, que las interacciones cara a cara con los padres, con los abuelos, con los tíos, y con nuestros vecinos en la comunidad, son infinitamente más eficaces para el aprendizaje de nuevas habilidades, tanto verbales como no verbales, que cualquier video.
Esto nos invita a una profunda reflexión sobre la calidad de la interacción humana que estamos ofreciendo a nuestra niñez, y no solo sobre el acceso a la información. Es un llamado a recuperar los juegos tradicionales, la conversación en la mesa, el cuento antes de dormir.
Así, la manera en que la tecnología impacta en el desarrollo de los más jóvenes es motivo de gran preocupación. Aún existe un vasto desconocimiento sobre el uso adecuado, el tiempo de exposición ideal y la interacción beneficiosa con las pantallas, y su profunda influencia en la construcción del lenguaje. Jóvenes de Venezuela y específicamente en el Zulia, la tecnología es una herramienta poderosa que puede impulsar el progreso de nuestra nación, pero el desarrollo humano, la conexión real, el afecto familiar y el poder de la palabra viva son insustituibles. Nuestro intelecto y muestra capacidad de comunicación son el motor del futuro. ¡Invirtamos en ellos con conciencia y amor!
Como dijo Antonio Machado: “En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da.” Que esta semana estemos prestos a dar lo mejor de nosotros, cultivando el conocimiento y las conexiones que edificarán la Venezuela que soñamos.
BATALLADEIDEAS EL BIENESTAR DE LA JUVENTUD
