París, 16 ene – «Esta iglesia se quedó pequeña para lo que eras». La eurodiputada Marion Maréchal, la más fiel heredera ideológica de su abuelo Jean-Marie Le Pen, aludió así a los cientos de personas que, a la intemperie, aguantaron un intenso frío para seguir a través de pantallas la misa réquiem celebrada en París.
Fallecido el pasado 7 de enero a los 96 años y enterrado el 11 en su pueblo natal de Bretaña, la ceremonia ha sido el último homenaje que la familia Le Pen rindió al patriarca, figura de proa de la ultraderecha y una de las más controvertidas de las últimas décadas en Francia por sus decenas de condenas judiciales tras diatribas contra los judíos, los musulmanes y los homosexuales.
Desde Notre Dame de la Nativité du Val de Grace, iglesia católica del siglo XVII y asignada a la Diócesis del Ejército, una misa de algo más de hora y media contó con Marine Le Pen -líder del ultraderechista Agrupación Nacional (RN), el partido más votado en Francia- como el personaje público más conocido.
La hija pequeña de Jean-Marie estuvo acompañada por sus hermanas Marie Caroline y Yann y por su sobrina Marion Maréchal, eurodiputada y figura del nacional-catolicismo francés quien ha tenido sonadas diferencias políticas con su tía Marine.
Bajo unas fuertes medidas de seguridad -los bultos de los periodistas se sometieron a pruebas de detección de explosivos-, 400 invitados pudieron asistir a la ceremonia en el templo.
Con Información de AGENCIA EFE.
