Bruselas ha vuelto a manifestar su intención de disminuir la dependencia de los combustibles fósiles provenientes de Rusia para 2027, aunque el elevado costo del GNL estadounidense continúa siendo un obstáculo considerable.
La producción de GNL en EE. UU. está creciendo, y se anticipa que más instalaciones comenzarán a operar para 2026, apoyando la transición energética en Europa.
En los últimos cinco años, la provisión de gas natural licuado en Europa se basaba mayormente en las reservas rusas, constituyendo cerca del 40% de las importaciones debido a sus precios atractivos y una amplia red de gasoductos.
No obstante, Europa ha intentado disminuir la dependencia del gas ruso debido a la guerra en Ucrania, enfrentando un futuro energético incierto. Asimismo, todavía se importan volúmenes récord de GNL ruso por vía marítima y Hungría y Eslovaquia se muestran en contra de las medidas restrictivas.
Las reservas, que lograron niveles récord antes del invierno debido a estrategias de almacenamiento, ahora comienzan a bajar. Frente a esa circunstancia, Europa ha decidido diversificar sus orígenes y elevar las importaciones de GNL desde naciones diferentes, destacando Estados Unidos como uno de los proveedores en ascenso. Sin embargo, esta transición no será sencilla en absoluto.
Con Informacion de XATAKA ENERGIA
