Las células cancerosas adoptan un estado de división lenta para perdurar en el difícil entorno provocado por la quimioterapia u otros tratamientos específicos.
En un estudio divulgado en Cell, la Dra. Catherine O’Brien, investigadora de la Princesa Margarita, junto a su equipo, hallaron que ante una amenaza, todas las células cancerosas – no solo un grupo específico – pueden entrar en un estado protector, en el que las células «reposan» hasta que se elimina la amenaza, o la quimioterapia.
«El tumor funciona como un organismo completo, capaz de entrar en un estado de división reducida, manteniendo la energía que le permite sobrevivir».
El Centro de Cáncer Princesa Margarita, indica que este estudio revela que las células cancerosas entran en hibernación, similar a «los osos durante el invierno».
Utilizando un viejo sistema de supervivencia evolutiva, las células cancerosas adoptan un estado de división lenta para perdurar en el difícil entorno provocado por la quimioterapia u otros tratamientos específicos.
Para entrar en este estado de baja energía, las células cancerosas se han apropiado de un programa de supervivencia embrionaria utilizado por más de 100 especies de mamíferos para mantener sus embriones seguros dentro de sus cuerpos en momentos de condiciones ambientales extremas, como temperaturas altas o bajas o falta de alimentos.
«Las células cancerosas son capaces de secuestrar esta estrategia de supervivencia conservada evolutivamente, aunque parezca que se ha perdido para los humanos», dice, añadiendo que todas las células cancerosas entran en este estado de forma coordinada, para sobrevivir.
«Esto nos da una oportunidad terapéutica única», dice el Dr. O’Brien. «Necesitamos atacar a las células cancerosas mientras están en este estado vulnerable de ciclo lento antes de que adquieran las mutaciones genéticas que impulsan la resistencia a las drogas».
Con Información de ECANCER.
