El joven, de 20 años, fue hallado amarrado y golpeado en el corregimiento La Playa, en Barranquilla, tras varias horas desaparecido luego de salir a recoger una carga. Las autoridades investigan el ataque y buscan el camión que conducía.
Lo encontraron atado, golpeado y abandonado. Óscar Andrés Aguirre, un joven conductor de 20 años que había sido reportado como desaparecido, apareció en condiciones que encendieron las alarmas de su familia y de las autoridades.
El hallazgo confirmó lo que sus allegados temían desde que su teléfono se apagó y se perdió el rastro del camión que conducía: fue víctima de un hecho violento.
Óscar Andrés salió en la tarde del pasado 6 de enero del hotel donde se hospedaba por motivos laborales. Su misión era dirigirse al barrio Las Flores, recoger una carga de alimentos y continuar su ruta hacia Bogotá. Nunca regresó. Nunca llamó. Nunca respondió mensajes.
Con el paso de las horas, la angustia se apoderó de su familia en el norte del Valle del Cauca. El celular permanecía apagado y el sistema de rastreo del vehículo dejó de emitir señal. La incertidumbre se transformó en desesperación.
El hallazgo que confirmó la violencia
La búsqueda terminó de la forma más cruda. En el corregimiento La Playa, al norte de Barranquilla, un taxista encontró a un joven amarrado, con visibles signos de agresión y en estado de vulnerabilidad. Sin dudarlo, lo auxilió y dio aviso a las autoridades.
Minutos después se confirmó que se trataba de Óscar Andrés Aguirre. El conductor había sido golpeado y retenido durante varias horas. Aunque estaba con vida, las huellas de la violencia eran evidentes.
“Nos avisaron que había aparecido. Vimos una imagen y estaba golpeado. Nos dijeron que lo encontraron amarrado y que un taxista fue quien lo ayudó y se comunicó con la familia”, relató una tía del joven desde el municipio de La Unión, Valle del Cauca.
Un caso lleno de preguntas
Óscar Andrés fue trasladado de inmediato a un centro asistencial de Barranquilla, donde permanece bajo observación médica. Su estado de salud es estable, pero el impacto físico y emocional del ataque es profundo.
La familia, aunque aliviada por encontrarlo con vida, exige respuestas. Lo que debía ser una jornada laboral terminó en tortura, silencio y miedo. Óscar Andrés volvió, pero lo hizo amarrado, golpeado y con una historia que aún necesita ser contada por completo.
Con Informacion de SOYMARACAIBODIGITAL.
