Caracas, 26 octubre, (batalladeideas.com).- Especialistas entrevistados por Banca y Negocios señalan que las compañías venezolanas deben adaptarse rápidamente a gestionar nuevos modelos financieros, productivos y de compensación del talento humano. Seguir viviendo continúa siendo la clave del juego.
El ámbito empresarial en Venezuela se ha establecido como un ecosistema de hipervelocidad crónica, donde la administración corporativa funciona bajo una constante premisa de subsistencia. Las empresas que operan dentro de las fronteras nacionales deben manejar una serie de riesgos que superan con creces los problemas habituales de los mercados emergentes.
La inestabilidad macroeconómica, caracterizada por la dualidad cambiaria, la inflación elevada de manera constante, la disminución del consumo interno y la inestabilidad política, lleva a las gerencias a abandonar la planificación estratégica convencional por la improvisación táctica.
Esta situación no solo desgasta la base de capital y complica la obtención de financiamiento externo, sino que también socava la confianza esencial de inversores, socios comerciales y, especialmente, del consumidor final.
En el ámbito operativo, las empresas enfrentan a diario cadenas de suministro desarticuladas y una rigidez normativa que cambia repentínamente, abarcando alteraciones drásticas en tarifas, impuestos parafiscales y controles informales de precios.
Un reto especialmente importante es la administración del talento humano, puesto que la gran diáspora profesional ha provocado una falta de trabajadores cualificados sin precedentes, lo que incrementa los costos de reemplazo y obliga a las organizaciones a destinar recursos desmedidos a la retención de un capital intelectual muy móvil.
La urgencia de favorecer la liquidez inmediata en lugar de la inversión a largo plazo provoca un crecimiento orgánico lento y hace que cualquier posible expansión sea vista como una apuesta muy arriesgada.
BANCA Y NEGOCIOS/BDI
