Los niños del siglo XXI enfrentan una realidad que seguramente no experimentaron sus padres ni abuelos: las redes sociales. A pesar de que estas comunidades no están destinadas a personas menores de 13 años, la interacción entre los niños y las redes sociales es cada vez más común.
Los niños no siempre están listos ni cuentan con la supervisión adecuada cuando acceden a internet y empiezan a interactuar con otras personas en las redes sociales. Existen riesgos cuando los menores y las redes sociales inician su vínculo. Riesgos que pueden afectar su adecuado crecimiento y su bienestar en diversas formas. Frente a esto, los padres debemos estar vigilantes.
La falta de atención de los padres hacia los niños y las redes sociales.
A medida que la relación entre los niños y las redes sociales crece en la actualidad, son numerosos los padres que no controlan los contenidos que sus hijos consumen en internet. En ocasiones, ni siquiera comprenden el funcionamiento de las redes sociales, no las utilizan y no establecen reglas para que sus hijos las empleen.
Las redes sociales no están diseñadas para menores de 13 años; para acceder a ciertas plataformas, a menudo es necesario ser adulto. En realidad, para crear una cuenta piden una dirección de correo electrónico que, al igual, solo puede ser abierta si se tiene, como mínimo, la edad indicada.
De este modo, los niños engañan sobre su identidad para conseguir una dirección de correo electrónico y para crear una cuenta en cualquiera de las redes sociales más conocidas. Y lo más alarmante: los padres lo consienten, lo fomentan y después no lo controlan.
Con Informacion de EL ARAGUEÑO
