Batalladeideas.com, 02 marzo.- El ambiente altera el ADN: la violencia o los eventos traumáticos durante la infancia marcan los espermatozoides y afectan el desarrollo cerebral de las futuras generaciones.
Un nuevo estudio sugiere que los padres pueden portar huellas de sus traumas infantiles en sus espermatozoides: la epigenética de las células espermáticas de aquellos progenitores que han experimentado un alto nivel de estrés o han padecido traumas en su infancia podría ocasionar modificaciones en el ADN, que se heredarán a la descendencia e influirán en el sistema nervioso central de la generación futura.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Turku en Finlandia y la Universidad de Copenhague en Dinamarca examina en un nuevo estudio los efectos en los humanos de los cambios epigenéticos en la línea paterna que se heredan a las nuevas generaciones mediante los espermatozoides. En particular, investigan cómo el estrés y los traumas infantiles en los padres afectan directamente al desarrollo cerebral de su prole.
Según el reciente estudio, que apareció en la revista Molecular Psychiatry, la exposición al abuso infantil eleva el riesgo de efectos negativos en la salud a largo plazo en la persona afectada: estudios anteriores en animales indican que el abuso y los traumas en la niñez también pueden afectar la salud y el comportamiento en la próxima generación, mediante modificaciones epigenéticas en la línea germinal.
Cambios epigenéticos y espermatozoides.
La epigenética se relaciona con cómo el entorno, las experiencias y nuestras acciones pueden producir cambios que influyen en el funcionamiento de los genes, independientemente de la información heredada. Estas alteraciones se registran en la información genética de las células y en nuestro ADN (ácido desoxirribonucleico), que constituye nuestro código genético fundamental.
Actualmente, los investigadores han estudiado el estrés en la infancia causado por el abuso infantil y otros traumas, así como su efecto en el epigenoma de los espermatozoides en humanos y cómo estas alteraciones afectan el sistema nervioso central de la descendencia. De acuerdo con un comunicado, los investigadores colaboraron con 55 hombres de mediana edad: se supervisaron diversos factores de salud como la edad, el peso y el consumo de tabaco de cada participante, además de los traumas infantiles.
La investigación detectó menores niveles de metilación del ADN en el esperma en tres áreas del código genético, así como cambios en los niveles de diferentes pequeñas moléculas de ARN no codificantes en varones con altos antecedentes de abuso infantil. Se contrastaron con hombres que no habían experimentado este tipo de traumas en la niñez.
Niveles de estrés en niños.
De acuerdo con un artículo de Live Science, el equipo de investigación utilizó la Escala de Trauma y Angustia (TADS) para evaluar el estrés infantil entre los participantes; este cuestionario estándar indaga sobre sus recuerdos relacionados con negligencia emocional o física, así como abuso emocional, físico o sexual. Más tarde, fijaron niveles de estrés bajos o altos según los resultados de dicha encuesta.
A pesar de que todavía no se ha podido confirmar directamente en humanos que estas alteraciones en los espermatozoides conducen a cambios en el desarrollo cerebral de la descendencia, los investigadores piensan que las evidencias encontradas les facilitarán obtener esas pruebas en futuros estudios. No obstante, se ha logrado confirmar esta conexión en lombrices y ratas, entre otras especies.
Con Informacion de LEVANTE
