Investigadores mencionados por New Scientist advierten sobre el efecto estructural de estos medicamentos y la urgente necesidad de combinar su uso con ejercicio físico regular.
La introducción de fármacos como la semaglutida —vendida bajo nombres como Wegovy u Ozempic— ha revolucionado la batalla contra la obesidad. Su habilidad para disminuir considerablemente el hambre ha permitido a numerosas personas bajar de peso notablemente.
No obstante, esta efectividad ha revelado un efecto secundario preocupante: la disminución de masa muscular y ósea. Por esta razón, especialistas mencionados por New Scientist señalan que la actividad física no solo continúa siendo relevante, sino que se torna crucial durante el manejo con estos medicamentos.
Estudios recientes indican que hasta un 40% de la reducción de peso provocada por la semaglutida podría deberse a la reducción de la masa muscular. Una investigación de 2021, que examinó a 95 individuos con sobrepeso u obesidad, mostró una disminución promedio del 10% en la masa corporal magra después de 68 semanas de tratamiento. Esta reducción abarca tejidos esenciales como músculos y huesos, ya que el cuerpo, ante una disminución en la ingesta calórica, utiliza sus reservas para obtener nutrientes.
Después de 24 semanas, el volumen muscular disminuyó más de un 9%, aunque no se observaron cambios significativos en la fuerza o el rendimiento. Según Kulik, es posible que la reducción de peso, al facilitar ciertos movimientos, compense de manera temporal la disminución muscular.
En el terreno deportivo, la inquietud también ha aumentado. La Agencia Mundial Antidopaje añadió en 2024 la semaglutida a su lista de sustancias a supervisar, con el fin de examinar sus efectos en el rendimiento y los posibles riesgos para la salud de los deportistas.
Con Información de INFOBAE.
