Aparentan ser saludables, ofrecen ventajas y están en todas partes, pero ¿son realmente beneficiosos para tu salud? Numerosos productos fortificados con vitaminas y minerales ocultan más de lo que aparentan. Antes de cargar tu carrito con ilusiones, averigua por qué estos productos pueden no ser la respuesta que pensabas.
En los pasillos del supermercado, los productos alimenticios fortificados con vitaminas y minerales se muestran como la alternativa más saludable. Desde desayunos de cereales hasta bebidas a base de plantas, muchos de estos artículos aseguran optimizar tu alimentación. No obstante, la verdad detrás de estas etiquetas puede ser muy diferente de lo que pensamos. Te informamos sobre lo que realmente es importante antes de tomar la decisión de llevarlos a casa.
¿Qué sucede cuando hay deficiencia de vitaminas y minerales?
Nuestro organismo requiere estos micronutrientes para operar de manera adecuada. Sin su presencia, se reduce la energía, la claridad mental y se incrementa el riesgo de enfermedades severas. A pesar de que generalmente vinculamos estas deficiencias con naciones en desarrollo, en Europa y América del Norte también son frecuentes, sobre todo la falta de vitamina D, calcio, hierro y algunas vitaminas del grupo B.
En España, los números son alarmantes: más de la mitad de la gente no llega a los niveles sugeridos de varios nutrientes. El problema fundamental no es la escasez de alimentos, sino la deficiente calidad de nuestra alimentación. Abundan los alimentos ultraprocesados y escasean las frutas, verduras y legumbres.
En ciertos países se requiere añadir nutrientes a determinados productos para compensar deficiencias en la población. En Europa, por otro lado, la incorporación de vitaminas y minerales es opcional. ¿Entonces por qué lo realizan las marcas? Debido a que estos productos son vistos como más saludables, eso los impulsa a vender más.
Con Informacion de GUZMODO.
