La Habana, 12 abril, batalladeideas.com.- julio, un agricultor cubano de 71 años, optó por vender el año pasado todas sus vacas, agotado de los «vándalos» que las robaban de noche para luego vender la carne en el mercado negro.
“Han exterminado a gran cantidad de ganado de numerosos campesinos.” A mí me comenzaron a matar (vacas) cada dos o tres días, después cada 15 días. ¡Me asesinaron incluso hasta ocho! Y le expresé a mi hermano: ‘Observa, no puedo continuar. “Vamos a eliminarlo todo porque si seguimos así nos quedaremos sin nada y ya estamos cansados”, relata a EFE con una expresión fatigada.
La presión por no alcanzar la cuota de leche que tenían que suministrar al Estado y la ausencia de recursos para pagar a un vigilante fue lo que desbordó la situación para estos dos campesinos del pueblo de Vegas, en las afueras de Cárdenas (oeste de la isla).
Su situación no es única. El hurto y sacrificio ilícito de ganado –una acción considerada delito en la nación– ha sido un inconveniente desde hace tiempo que se manifiesta de manera más brutal cada vez que una nueva crisis económica impacta.
No obstante, para Julio, con múltiples retrocesos del PIB en su experiencia, nunca se había alcanzado este nivel.
Delito en ascenso
No hay cifras recientes, pero los escasos datos que se pueden encontrar –dispersos en los archivos de la prensa oficial y la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI)– indican que su percepción se aproxima a la realidad.
En 2022, Cuba reportó la sustracción de 82.000 vacas debido a robos y sacrificio ilícito, lo que representa un aumento del 145 % en comparación con el año anterior. En ese año, Matanzas ocupó el tercer lugar entre las provincias donde más se detectó ese delito: 8.150, casi tres veces más que en 2021.
AGENCIA EFE
