EL CAIRO, Egipto — La ONU declaró el lunes que suspenderá sus actividades humanitarias en el feudo de los rebeldes hutíes en Yemen luego de capturar a ocho integrantes más de su equipo, lo que impacta la respuesta internacional a uno de los más graves desastres humanitarios a nivel global.
En un comunicado, la ONU manifestó que la “extraordinaria” decisión de suspender todas las operaciones y programas en la provincia septentrional de Saada se tomó por la ausencia de las condiciones y garantías de seguridad requeridas.

Un representante de los hutíes no contestó de forma inmediata a las solicitudes de comentarios.
En los meses recientes, los insurgentes han capturado a decenas de empleados de la ONU, así como a individuos vinculados con organizaciones de ayuda, con la sociedad civil y con lo que alguna vez fue la embajada de Estados Unidos en Saná, la capital del país. Ninguno de los empleados de Naciones Unidas ha sido liberado.

En su declaración, indicó que la suspensión de sus actividades pretende permitir a los hutíes y a la organización internacional “coordinar la liberación del personal de la ONU que ha sido detenido injustamente y garantizar que se creen las condiciones esenciales para brindar un apoyo humanitario fundamental” en las zonas bajo control de los rebeldes.
Entre los últimos de sus empleados arrestados —capturados a finales del mes anterior— se encontraban seis que laboraban en Saada, en el límite norte de Yemen con Arabia Saudí, agregó.
En dicha zona funcionan siete agencias de la ONU, incluyendo el Programa Mundial de Alimentos, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, así como numerosas organizaciones internacionales de asistencia, de acuerdo con la agencia humanitaria de la ONU.
A finales del mes anterior, la ONU detuvo todos los desplazamientos a las áreas dominadas por los hutíes.

El conflicto en Yemen ha terminado con la vida de más de 150.000 individuos, tanto militares como civiles.
Los hutíes, apoyados por Irán, pelean contra el gobierno yemení reconocido globalmente —que tiene el respaldo de una coalición encabezada por Arabia Saudí— desde 2014, cuando se expandieron desde su fortaleza en Saada y se apoderaron de Saná y gran parte del norte.
La ONU estimó que más de 19 millones de personas en el país requerirán apoyo humanitario este año, mientras muchos se enfrentan a fenómenos climáticos, desnutrición, cólera y las repercusiones económicas del conflicto.
Con Información de The Associated Press – en Español.
