Batalladeideas.com, 02 Abril.- Los niños y adultos que tienen Trastorno del Espectro Autista (TEA) no presentan características físicas que los hagan identificar fácilmente. Debido a la ausencia de conciencia y sensibilidad en la sociedad, no cuentan con espacios amigables, que se distinguen por el orden y la moderación en la iluminación, los ruidos y los colores, entre otros factores que les ayudarían a evitar crisis en público. Especialistas y progenitores subrayan su derecho a vivir con tranquilidad, a aprender, a disfrutar y a moverse libremente sin miedo a ser rechazados o señalados por estigmas.
No se pueden estandarizar las reacciones y sus causas en la neurodiversidad, ya que varían según el perfil hipersensible o hiposensitivo de acuerdo al rechazo o la búsqueda de estímulos. La neuropediatra María Laura Braz señala estas diferencias que intentan comprender el entorno, ya sea en escuelas, centros comerciales, iglesias, calles u otros espacios, donde se requiere apoyo visual para orientarse y hallar un área de calma, un refugio de paz que les brinde seguridad.
Por ello, la sugerencia más habitual es no exponerlos a colores fluorescentes, luz natural fuerte, escasez de ventilación y lugares cerrados. Se sugiere que traigan auriculares con cancelación de ruido y siempre su «mochila sensorial» con los juguetes que más les gusten.
El hogar, escuelas, templos, centros comerciales, cines y otros lugares no deben impactarlos emocionalmente si se comprenden y valoran las necesidades de esta comunidad, reduciendo las sobrecargas sensoriales.
EL ARAGUEÑO
