Washington, 12 noviembre, (batalladeideas.com).- Las medidas proteccionistas promovidas por la administración de Donald Trump empiezan a evidenciarse en uno de los indicadores de consumo más relevantes en EE. UU.: el Black Friday, que este año presenta menos promociones y un notable pesimismo comercial.
Según un informe de Bloomberg, muchas empresas han optado por no brindar descuentos convencionales, debido al impacto de los aranceles aplicados a proveedores internacionales, lo que ha elevado los gastos de producción y logística. Los vendedores admiten que mantener precios bajos es “insostenible” en las actuales circunstancias económicas de Estados Unidos.
Lo que el presidente de Estados Unidos presentó como una estrategia para “proteger los puestos de trabajo y la industria local” ha resultado, según expertos, en un boomerang económico que afecta directamente el presupuesto de los consumidores. Las disputas comerciales iniciadas por Washington han disminuido la competitividad del mercado nacional y restringido el poder de compra de millones de hogares.
El incremento del costo de vida y la reducción del consumo general ponen de manifiesto los efectos negativos de una estrategia que favorece la confrontación comercial en lugar de la colaboración. En vez de potenciar la economía nacional, las políticas proteccionistas de Trump han debilitado el impulso interno y perjudicado a los mismos ciudadanos que afirmaba resguardar.
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