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Por qué el hormigón romano sigue en pie: la mezcla ancestral que resiste más de 2.000 mil años y se repara sola.

Redacción Batalladeideas
2 Min Read

Una investigación del MIT examinó la mezcla mineral creada en la antigüedad y los métodos de construcción que han podido conservarse en buen estado durante siglos.

El hormigón o concreto romano, empleado por una civilización cuya arquitectura todavía maravilla al mundo tras siglos, es el secreto detrás de algunas obras maestras que han persistido a lo largo de milenios. No solo mostró ser extraordinariamente robusto al soportar el paso del tiempo sin desintegrarse, sino que también está lleno de una elegancia que ha inspirado a generaciones.

La fórmula empleada por los romanos integra una meticulosa elección de materiales y un ingenioso método en la construcción de sus edificaciones, lo que les facilitó combatir el desgaste natural. Aunque las técnicas tradicionales fueron desechadas con el paso del tiempo, el interés actual demuestra cómo estos métodos pueden convertirse en soluciones innovadoras con el potencial de revolucionar el sector de la construcción.

Un estudio llevado a cabo en 2023 por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) contribuyó a revelar los elementos y técnicas que conferían a este concreto su singular durabilidad y resistencia.

La puzolana es el componente clave en la receta del concreto romano. Esta ceniza volcánica, proveniente de las áreas cercanas a Pozzuoli, Italia, funcionaba como aglutinante al combinarse con cal y agua para formar una matriz que endurece.

Este procedimiento incluía una reacción química denominada puzolánica, que generaba un material muy duradero. La habilidad de esta mezcla para solidificarse incluso mientras estaba bajo el agua fue fundamental para la edificación de puertos y acueductos que se mantuvieron.

Con Informacion de INFOBAE.

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